Walking in the Woods
I took a walk in the woods on a starry night,
As the wind whispered in my ear
Questions I came to hear.
Nor were they questions solely for me
But for all of humanity.
What are we searching for? What are we yearning for?
Is it reunion with the divine?
Or an extension on Earth of our time?
From whence have we come and where shall we be heading?
Is the choice even ours?
Or was it written since the beginning?
Who is it that we're meant to be?
And shall that be fulfilled as in prophecy?
When will be the moment of truth?
And when it comes, will we have become the person we have always wished to be?
jueves, 24 de enero de 2013
miércoles, 31 de octubre de 2012
Diálogo con la perrita
Alguna vez ha pensado en que diria su mascota o un animal si pudiera hablar? Muchas veces he hecho esta pregunta al respeto a mi perrita y hoy creo que por cuestion de mi esfuerzo y paciencia, nos pudimos entender.
Y ella, mi Rita, de 2 añitos y 8 meses, tiene mucho que decir. Abajo he apuntado algunas pensamientos que Rita compartio conmigo en nuestro diálogo frutifero.
1. Somos buenos jueces de los seres humanos aunque no somos seres humanos. Los animales no necesitan ni mirar ni hablar para saber una persona. Solamente es necesario sentirlo de manera metafisica, sentir de manera intuitiva la energia que lleva y emite esa persona. Cuando, por ejemplo, una persona muestra aggresion o hostilidad hacia mi, yo lo puedo sentir y oler antes de ver cualquiera accion. Asi que aunque no podemos hablar ni entender las palabras, que son cosas que pueden engañar, entendemos por la energia que tiene todos los seres vivos, que ye nunca miente porque es parte primordial de la vida.
2. No discriminamos entre los especies. Cualquier puede ser nuestro enimigo o nuestro amigo, eso depende de cada uno y es decidido por preferencias personales. No depende se eres bonito, feo, grande o pequeño, lo que importante es como es nuestro trato y si puede ser buen companero porque eso es lo mas importante. Si puedes ser fiel conmigo y siempre ser mi amigo y estar a mi lado a pesar de lo bueno o malo, entonces, tendrias mi amistad fiel hasta la vida nos aparta.
3. Porque los seres humanos nos trata si fueramos como ellos? No lo somos y eso nos hace mas cerca a la naturaleza. Eso nos permite sentir los cambios sutiles de la presion barometrico o las direcciones de los vientos que nos senala los cambios de clima. Somos muy sensibles a los cambios de la naturaleza aunque los humanos han perdido esa habilidad hace mucho tiempo por vivir tanto tiempo alejado a la madre tierra.
La conversacion fue algo asi:
Yo: Porque los seres humanos tiene tanto que aprender de los animales?
Rita: Para empezar, hemos vivido tanto tiempo mas que los humanos. Ademas, como no podemos hablar, se puede aprender mucho observandonos porque sabemos como mantener la harmonia que es intrinsico en la naturaleza mientras que los humanos prentenden a cambiarlo. Sabes mucho por intuicion que ha pasado desde hace miles y miles de anos. Por eso, tenemos ciertos instintos que antes nos ayudaba a sobrevivir y que ahora nos ayuda a evitar el peligro.
Yo: Pero mira, los seres humanos han estudiado mucho. Somos cientificos. Hemos estudiado animales, la naturaleza, como se comporta bajo de diferentes condiciones. Hemos inventado la medicina, la ciencia, la technologia y como es que no podemos entender tan bien los animales o inclusive los seres humanos tan bien como tu?
Rita: La cuestion es que no se trata de experimentar, inventar, crear, nada de eso. Se trata de estar conciente de ese sentido, digamos la intuicion, de estar conciente de la intuicion y dejar que te guia hacia la sabiduria que hay en el alma,en la sangre, transmitido desdes miles y miles de años de tus antepasados.
Yo: Entonces es como dijo Socrates que en nuestro alma, ya sabemos todo lo que necesitamos, todo el conocimiento que existe ya lo tenemos pero lo olvidamos. Es entonces la accion de recordar esa verdad y la sabiduria que yace en nosotros, esperando para que lo desinterramos para descubrir.
Y ella, mi Rita, de 2 añitos y 8 meses, tiene mucho que decir. Abajo he apuntado algunas pensamientos que Rita compartio conmigo en nuestro diálogo frutifero.
1. Somos buenos jueces de los seres humanos aunque no somos seres humanos. Los animales no necesitan ni mirar ni hablar para saber una persona. Solamente es necesario sentirlo de manera metafisica, sentir de manera intuitiva la energia que lleva y emite esa persona. Cuando, por ejemplo, una persona muestra aggresion o hostilidad hacia mi, yo lo puedo sentir y oler antes de ver cualquiera accion. Asi que aunque no podemos hablar ni entender las palabras, que son cosas que pueden engañar, entendemos por la energia que tiene todos los seres vivos, que ye nunca miente porque es parte primordial de la vida.
2. No discriminamos entre los especies. Cualquier puede ser nuestro enimigo o nuestro amigo, eso depende de cada uno y es decidido por preferencias personales. No depende se eres bonito, feo, grande o pequeño, lo que importante es como es nuestro trato y si puede ser buen companero porque eso es lo mas importante. Si puedes ser fiel conmigo y siempre ser mi amigo y estar a mi lado a pesar de lo bueno o malo, entonces, tendrias mi amistad fiel hasta la vida nos aparta.
3. Porque los seres humanos nos trata si fueramos como ellos? No lo somos y eso nos hace mas cerca a la naturaleza. Eso nos permite sentir los cambios sutiles de la presion barometrico o las direcciones de los vientos que nos senala los cambios de clima. Somos muy sensibles a los cambios de la naturaleza aunque los humanos han perdido esa habilidad hace mucho tiempo por vivir tanto tiempo alejado a la madre tierra.
La conversacion fue algo asi:
Yo: Porque los seres humanos tiene tanto que aprender de los animales?
Rita: Para empezar, hemos vivido tanto tiempo mas que los humanos. Ademas, como no podemos hablar, se puede aprender mucho observandonos porque sabemos como mantener la harmonia que es intrinsico en la naturaleza mientras que los humanos prentenden a cambiarlo. Sabes mucho por intuicion que ha pasado desde hace miles y miles de anos. Por eso, tenemos ciertos instintos que antes nos ayudaba a sobrevivir y que ahora nos ayuda a evitar el peligro.
Yo: Pero mira, los seres humanos han estudiado mucho. Somos cientificos. Hemos estudiado animales, la naturaleza, como se comporta bajo de diferentes condiciones. Hemos inventado la medicina, la ciencia, la technologia y como es que no podemos entender tan bien los animales o inclusive los seres humanos tan bien como tu?
Rita: La cuestion es que no se trata de experimentar, inventar, crear, nada de eso. Se trata de estar conciente de ese sentido, digamos la intuicion, de estar conciente de la intuicion y dejar que te guia hacia la sabiduria que hay en el alma,en la sangre, transmitido desdes miles y miles de años de tus antepasados.
Yo: Entonces es como dijo Socrates que en nuestro alma, ya sabemos todo lo que necesitamos, todo el conocimiento que existe ya lo tenemos pero lo olvidamos. Es entonces la accion de recordar esa verdad y la sabiduria que yace en nosotros, esperando para que lo desinterramos para descubrir.
This is the beginning of a piece I wrote three years ago as I was leaving my life in Peru. It's abstract, I went back to it many times in order to make sense of it and structure it in a way so that it would make sense to others reading it. It reflects the strong emotions I experienced while looking towards an unknowable future and unwillingly leaving behind a dreamlike existence, the kind I had always imagined.
High above circled a pair of vultures intently locked on its eminent dinner. What attracted their appetitive curiosity was nothing less than a fresh human-sized cadaver, floating lightly upon a worm-eaten raft that straddled obstinately to an island of half-submerged fragments of wooden barrels, sails, iron-corrugated beds and kitchen parts. The figure lying in the tangled mess was eerily familiar; although barely decipherable the face was that of a youthful man, the cheeks once ruddy were colorless, the only evidence of his deep-set eyes were the large eyelids that rested quietly. On his lean but strong body were the tatters of shirtsleeves, once white but now colored cream by the floating journey and strangely enough his dungarees were completely intact, other than the salt from the sea that had dried and became encrusted upon them.
They fell from the
sky, first in small drops like dew that appears on tender blades of grass
overnight, then expanding to become fat raindrops that descended from the sky like
those of the spring rainstorms welcomed by blooming daffodils and fuchsias.
Upon hitting the ground, the site of impact reverberated in waves, like the
surface of a calm glacial lake whose silence is broken by ice crystals shattering
the mirror-like water. Even as the drops fell, there was an infinite silence,
now being interrupted by the crashing upon the invisibly existent ground.
Slowly the drops formed streams and ponds until gradually they inundated the surrounding
mossy earth creating impressive rivers, formidable even to the experienced sailor
of the Amazon, and massive oceans that Columbus’ crew would have feared sailing
upon.
In the air hung
the stench of rotting organic matter, the sulfurous odor of putrefied eggs
mixed with the humidity of limp lettuce leaves from which emanated a cloud of
flies buzzing around the feast set before their chattering incisors. A door
creaked somewhere in the hollowness of the silence but only the sound of
vulture cries could be heard. It was feasting time. The inundation had caused
the spoilage of the food stocked away for preparing vegetable soups: potato in
cream of mushroom, salad of lettuce and tomato, to last through the week but
lamentably, there was no use of it now except for the feeding of the ruminating
animals or pestilent flies.
High above circled a pair of vultures intently locked on its eminent dinner. What attracted their appetitive curiosity was nothing less than a fresh human-sized cadaver, floating lightly upon a worm-eaten raft that straddled obstinately to an island of half-submerged fragments of wooden barrels, sails, iron-corrugated beds and kitchen parts. The figure lying in the tangled mess was eerily familiar; although barely decipherable the face was that of a youthful man, the cheeks once ruddy were colorless, the only evidence of his deep-set eyes were the large eyelids that rested quietly. On his lean but strong body were the tatters of shirtsleeves, once white but now colored cream by the floating journey and strangely enough his dungarees were completely intact, other than the salt from the sea that had dried and became encrusted upon them.
viernes, 19 de octubre de 2012
The Kindness of Strangers
This is a poem I wrote a while back:
The Kindness of Strangers
Of all we are taught as children, one of the first edicts of
venturing out into the unknown world is to “not talk to strangers”,
We learn to regard them with deep suspicion, to observe with
an unmoving eye,
As if by doing so, we are making strides in our own
self-preservation.
Then as we grow, we find ourselves spending more time with
so-called strangers,
Rather than with those who through blood are linked to us.
And with the passage of time, strangers are no longer
strangers,
They become friends, lovers, teachers, and family.
As our hair grays and our bodies weaken,
We realize that those who were once upon a time strangers
Have become an integral part of our own lives.
And through our time together, through shared laughter and
tears,
There are only friends, lovers, teachers and family.
domingo, 14 de octubre de 2012
De regreso - con vigor
Ha sido un largo descanso lo que he tomado. Un descanso no muy merecido porque el tiempo es corto pero uno que fue causado por fuerzas incontrolables, mas específicamente la gran muralla del gobierno china que bloquea todo lo que le parece peligroso para la estabilidad frágil de la sociedad china moderna.
Más que tres años ha pasado desde mi ultima entrada y mucho ha cambiado. Por la primera vez ha ganado un chino de nacionalidad china el Nobel de la Literatura El otro que ha ganado es un escritor chino de nacionalidad frances. Ademas, era uno critico del gobierno comunista mientras que Mo Yan, no solo es uno cercano al partido, no es un disidente como otros chinos que han ganado reconocimiento mundial, como tantos artistas, escritores y políticos.
En el renacimiento de este blog, pretendo ser mas inclusivo, es decir que trataré a no solamente documentar las experiencias vividas, pero también compartiré algunas "experiencias imaginadas", algunas obras de ficción. Quiero utilizar "el papel y el bolígrafo" como el medio desde donde la imaginación puede volar. Dejemos que a nuestros sueños les crecen alas para que pueden tomar vuelo.
Déjenos compartir en este mundo hecho de los sueños y la realidad.
Más que tres años ha pasado desde mi ultima entrada y mucho ha cambiado. Por la primera vez ha ganado un chino de nacionalidad china el Nobel de la Literatura El otro que ha ganado es un escritor chino de nacionalidad frances. Ademas, era uno critico del gobierno comunista mientras que Mo Yan, no solo es uno cercano al partido, no es un disidente como otros chinos que han ganado reconocimiento mundial, como tantos artistas, escritores y políticos.
En el renacimiento de este blog, pretendo ser mas inclusivo, es decir que trataré a no solamente documentar las experiencias vividas, pero también compartiré algunas "experiencias imaginadas", algunas obras de ficción. Quiero utilizar "el papel y el bolígrafo" como el medio desde donde la imaginación puede volar. Dejemos que a nuestros sueños les crecen alas para que pueden tomar vuelo.
Déjenos compartir en este mundo hecho de los sueños y la realidad.
martes, 28 de julio de 2009
Arequipa: paraíso de mas que gastronomía
Antes de saber nada de Arequipa yo había escuchado hablar de la gastronomía arequipeña que tiene igual o aun mas prestigio que la orgullosa ciudad blanca y esos elogios probaron ser muy bien fundados como yo descubrí. En aquella ciudad no debe existir ninguno que no sepa el placer de disfrutar la exquisita comida arequipeña en origen o adaptación. En cada esquina hay tantas delicadezas que ocasionan cualquier buen gourmet salivar; salteñas arequipeñas rellenas profusamente de un guiso picante y sabroso de papas, carne de res y zanahorias adentro de una masa dorada, suave y crujiente. Descubrimos restaurantes de menú donde un niño con el dinero que le dan los padres para un día de escuela podría comer dos o tres comidas enteras, como un chupe de camarones con cantidades generosas de camarones frescos y para seguir, una carne de res a la parilla servido con el fiel acompañamiento de papas y arroz.
El volcán Misti se sienta sobre la ciudad, imponente y poderoso, vigilándola y dándola una vista deslumbradora y inigualable. Una presencia inminente y un recuerdo inevitable de la fuerza inmensa de la naturaleza, de su habilidad destructiva y demoledora y al mismo tiempo de su generosidad. La ciudad de Arequipa es un ejemplar de esta dualidad de la grandeza de la naturaleza. En su ingenuidad, los Arequipeños han descubierto la lava solidificada, el blanco desecho de los volcanes, poroso pero con dureza y el color de mármol, perfecta para una arquitectura elegante y esplendida. Ellos han fundido esta piedra blanca por el nombre de sillar con las construcciones arquitectónicas centrales y fundacionales a la ciudad y han logrado a crear un estilo distintivamente Arequipeño, haciéndola relucir con la luz diurna.
Otra aparición tan memorable y única en la ciudad blanca fue primero algo curioso, que casi pasa desapercibido menos para los ojos exploradores que alcanzan los techos de las residencias. La escultura se queda enjaulada adentro de vidrio como fuera una pieza de exhibición de un museo de ciencia y tecnología. Todos los días del año el sol ilumina la ciudad y la baña en una luz acogedora y brillante desde 6 de la mañana hasta 6 de la tarde dando los residentes un clima agradable perennal además convirtiéndolos a pioneros de la ecología por ser una ciudad dotada de buena luz, buen clima y agua caliente todo el día sin usar ni una chispa de electricidad. Seria una hazaña que todas las ciudades y pueblos de altura del sol y del clima frío utilicen tan simple y eficiente mecanismo de aprovechar la gran cantidad de la energía solar al alcance de tantos.
Con el sol como compañero recorrimos la parte superior de la ciudad, empezado con el puente que separa el centro antiguo de las zonas suburbanas. El río Chili, vital y burbujeando fluye a través de la ciudad distribuyendo su vitalidad y elixir por las calles, los árboles, los jardines llenos de flores y mas lejos aun hasta cruzar las fronteras de la ciudad alcanzando las regiones mas lejanas. Pasando por las calles estrechas de Yanahuara, es imposible salir de la presencia imponente del Misti que nos sigue y mira desde cada calle; es una figura inescapable y difícil de ignorar. Cada vez que pasamos un pasaje estamos obligados de detener y admirar la grandeza de su majestad, su cumbre reluciente, vestido de nieve tan blanco que nos ciega y dejamos salir un suspiro de sobrecogimiento.
Una subida vertiginosa le espera a cualquier que pretenda llegar al mirador Carmen Alto a pie; así no fue nombrado por gusto. Jadeando por aire llegamos a un lugar donde la ciudad antigua parece miniatura y todo lo que abre adelante es un aire puro, una vista verde sin fin con el fondo surrealista de volcanes y un camino que parece a ir mucho mas lejos del alcance de los ojos y los pies. Vacas, caballos y sus desechos en la vereda nos avisa que ya hemos salido del territorio conocido entrando el campo donde los plantaciones de maíz, trigo y espinaca nos rodean y chacras verdosas dejan pastear en paz indulgente la ganadería. Poco a poco el aire se adelgaza y una vista panorámica se presenta de la ciudad que dejamos atrás. Llegamos a un puente pero el destino de la caminata no se revela por ningún lado. A cien metros del camino principal encontramos un hotel solitario y curiosamente moderno para el ambiente alrededor; nos desviamos del camino con curiosidad y la ultima gota de esperanza. En este lugar tan ordinario e discreto esta ubicado el mirador maravilloso de Carmen Alto, escondido atrás de una casa bizarra y decadente y al costado de un hotel de tres estrellas. Desde aquí, nos transporta a un paraíso fécunde y verdoso, donde ríos brillan como diamantes con el reflejo del sol y donde la tierra inhóspita y parcha avecina y contraste con su contrario, una tierra llena de agua, de vegetación y de vida. A esta altura la potencia e indispensabilidad del sol es impresionante: donde el sol no toca esta encerrado en un velo de oscuridad silenciosa y profunda. La sombra creciendo es la señal que debemos empezar el camino de regreso antes de que todo se envuelva en la inminente desaparición de la luz.
Para encontrarse con el espíritu cotidiano y perpetuamente zumbando de la ciudad, no hay mejor lugar que el mercado donde gallinas, papayas gigantes, chirimoyas y otras joyas de la naturaleza cambian manos diariamente dando y extendiendo vida por todos lados. Eiffel, el arquitecto francés, dejó su huella no solamente en la torre nombrada de Paris, pero también en todas partes de America Latina. Desde el teatro de opera en la ciudad Amazónica de Manaus hasta el mercado central de Arequipa, estructuras de fierro existen como testigos a tiempos de la opulencia y extravagancia pasada. La estructura fantasmagórica es como un ave enorme que expande sus alas para despegar hacia el cielo azul, en libre vuelo ha cogido todos los bienes dotados por la naturaleza: yerbas aromáticas, pociones multicolores que hacen magia para ciertos males, frutas exuberantes que llevan el calor y humedad de la selva, papas moradas, amarillas, redondas, planas, de todos clases, y los ha dejado adentro de un esqueleto de fierro, de un rojo claro, despintado por el tiempo y el uso donde alojan las fuentes deliciosas de vida todos los días.
Será una tarea difícil determinar cual es mas memorable, la comida arequipeña o la construccion de la ciudad en si, esa dependería de cada uno pero lo que si sé es que ambos son inolvidables.
El volcán Misti se sienta sobre la ciudad, imponente y poderoso, vigilándola y dándola una vista deslumbradora y inigualable. Una presencia inminente y un recuerdo inevitable de la fuerza inmensa de la naturaleza, de su habilidad destructiva y demoledora y al mismo tiempo de su generosidad. La ciudad de Arequipa es un ejemplar de esta dualidad de la grandeza de la naturaleza. En su ingenuidad, los Arequipeños han descubierto la lava solidificada, el blanco desecho de los volcanes, poroso pero con dureza y el color de mármol, perfecta para una arquitectura elegante y esplendida. Ellos han fundido esta piedra blanca por el nombre de sillar con las construcciones arquitectónicas centrales y fundacionales a la ciudad y han logrado a crear un estilo distintivamente Arequipeño, haciéndola relucir con la luz diurna.
Otra aparición tan memorable y única en la ciudad blanca fue primero algo curioso, que casi pasa desapercibido menos para los ojos exploradores que alcanzan los techos de las residencias. La escultura se queda enjaulada adentro de vidrio como fuera una pieza de exhibición de un museo de ciencia y tecnología. Todos los días del año el sol ilumina la ciudad y la baña en una luz acogedora y brillante desde 6 de la mañana hasta 6 de la tarde dando los residentes un clima agradable perennal además convirtiéndolos a pioneros de la ecología por ser una ciudad dotada de buena luz, buen clima y agua caliente todo el día sin usar ni una chispa de electricidad. Seria una hazaña que todas las ciudades y pueblos de altura del sol y del clima frío utilicen tan simple y eficiente mecanismo de aprovechar la gran cantidad de la energía solar al alcance de tantos.
Con el sol como compañero recorrimos la parte superior de la ciudad, empezado con el puente que separa el centro antiguo de las zonas suburbanas. El río Chili, vital y burbujeando fluye a través de la ciudad distribuyendo su vitalidad y elixir por las calles, los árboles, los jardines llenos de flores y mas lejos aun hasta cruzar las fronteras de la ciudad alcanzando las regiones mas lejanas. Pasando por las calles estrechas de Yanahuara, es imposible salir de la presencia imponente del Misti que nos sigue y mira desde cada calle; es una figura inescapable y difícil de ignorar. Cada vez que pasamos un pasaje estamos obligados de detener y admirar la grandeza de su majestad, su cumbre reluciente, vestido de nieve tan blanco que nos ciega y dejamos salir un suspiro de sobrecogimiento.
Una subida vertiginosa le espera a cualquier que pretenda llegar al mirador Carmen Alto a pie; así no fue nombrado por gusto. Jadeando por aire llegamos a un lugar donde la ciudad antigua parece miniatura y todo lo que abre adelante es un aire puro, una vista verde sin fin con el fondo surrealista de volcanes y un camino que parece a ir mucho mas lejos del alcance de los ojos y los pies. Vacas, caballos y sus desechos en la vereda nos avisa que ya hemos salido del territorio conocido entrando el campo donde los plantaciones de maíz, trigo y espinaca nos rodean y chacras verdosas dejan pastear en paz indulgente la ganadería. Poco a poco el aire se adelgaza y una vista panorámica se presenta de la ciudad que dejamos atrás. Llegamos a un puente pero el destino de la caminata no se revela por ningún lado. A cien metros del camino principal encontramos un hotel solitario y curiosamente moderno para el ambiente alrededor; nos desviamos del camino con curiosidad y la ultima gota de esperanza. En este lugar tan ordinario e discreto esta ubicado el mirador maravilloso de Carmen Alto, escondido atrás de una casa bizarra y decadente y al costado de un hotel de tres estrellas. Desde aquí, nos transporta a un paraíso fécunde y verdoso, donde ríos brillan como diamantes con el reflejo del sol y donde la tierra inhóspita y parcha avecina y contraste con su contrario, una tierra llena de agua, de vegetación y de vida. A esta altura la potencia e indispensabilidad del sol es impresionante: donde el sol no toca esta encerrado en un velo de oscuridad silenciosa y profunda. La sombra creciendo es la señal que debemos empezar el camino de regreso antes de que todo se envuelva en la inminente desaparición de la luz.
Para encontrarse con el espíritu cotidiano y perpetuamente zumbando de la ciudad, no hay mejor lugar que el mercado donde gallinas, papayas gigantes, chirimoyas y otras joyas de la naturaleza cambian manos diariamente dando y extendiendo vida por todos lados. Eiffel, el arquitecto francés, dejó su huella no solamente en la torre nombrada de Paris, pero también en todas partes de America Latina. Desde el teatro de opera en la ciudad Amazónica de Manaus hasta el mercado central de Arequipa, estructuras de fierro existen como testigos a tiempos de la opulencia y extravagancia pasada. La estructura fantasmagórica es como un ave enorme que expande sus alas para despegar hacia el cielo azul, en libre vuelo ha cogido todos los bienes dotados por la naturaleza: yerbas aromáticas, pociones multicolores que hacen magia para ciertos males, frutas exuberantes que llevan el calor y humedad de la selva, papas moradas, amarillas, redondas, planas, de todos clases, y los ha dejado adentro de un esqueleto de fierro, de un rojo claro, despintado por el tiempo y el uso donde alojan las fuentes deliciosas de vida todos los días.
Será una tarea difícil determinar cual es mas memorable, la comida arequipeña o la construccion de la ciudad en si, esa dependería de cada uno pero lo que si sé es que ambos son inolvidables.
miércoles, 6 de mayo de 2009
Earth Day, Earthly Paradise
The Italian explorer and sailor whose name has forever claimed its chapter in history, Amerigo Vespucci, wrote in one of his letters, “If there is such a thing as heaven on earth, then that should not be far from this” (the New World of the Americas). Why should he have thought otherwise? Paradise, as we have envisioned it through art, literature, music, or any other form is that place, physical or figurative, where all are desires and dreams can be fulfilled; it’s that other realm where the mind goes when thoughts borne wings and take flight, that space where we encounter what has always seemed to be missing and that place, where riches are abundant and life flourishes. A mythical and mystifying land awaited the Europeans as they set foot upon what they deemed to be the work of divine providence. Rivers swelled with life-giving currents, trees grew densely covering the land in a thick green layer and the myriad sounds of life reverberated throughout the space. Fecundity reigned, life begot life, rivers flowed and fused with earth creating more rivers, seeds were dispersed by the wind giving birth to fruit-bearing trees and the spirit ran free. The moon’s magnetism guided the oceans and the productive child-bearing organs of woman as the sun pulled the earth in a seductive courtship dance towards itself. Every passing second, the earth closes in on its predator (or prey if you like), spiraling rhythmically with the cosmos, inclining towards its fiery core.
More than all the fascinating natural wonders, the most impressionable were the inhabitants found to populate this sphere of earthly paradise. Bare, their strong, sculpted bodies glistened under the sun in earthy shades of oak, sienna, mahogany, while decorative stones adorned their lips, noses, ears and fingers. Running wild, running free, they seemed to live in a state preceding original sin, in a state of innocence, in a state of childlikeness where the many manifestations of nature were looked upon with awe and captivated wonder. Since then, such images of paradise no longer resonate with the age of modernity and science in which every curiosity hides a scientific explanation while nature and its resources, far from being sacred, are rather the material and tools for our liberal use. Prodigious measures are taken to procure the satisfaction of extravagant tastes and desires and human beings, alienated and isolated from the natural state of life, easily forgot that our planet Earth supports known and mysterious life forms far beyond just ours.
Witnessing the epic journey of the mysterious blue whale, the frenetic clamoring of newborn sea turtles inching towards the sea or the sudden blossoming of wildflowers in springtime, the spirit is sensitized and awakens to the grand symphony of life, in which we are but one movement. Jose Maria Arguedas, the great Peruvian writer, encountered existential harmony, peace and life in a metaphysical dialectic with nature while other writers and poets have created art in the act of praising nature. Human communion with nature is as ancient as time in which a silent language penetrated the soul. A profound understanding, impelled by intuition, of cosmic rhythms and relations leads us to startling recognitions and realizations of our conscienceless actions and ultimately, our apathy and ignorance as a society.
Earthly paradise, as once envisioned, was a virgin land, untouched and unspoiled by humans, where other forms of life flourished, where fertility and abundance reigned. Once discovered, the human hand ravished the land, taking possession indiscriminately of Mother Nature’s goods, violating nature’s ways and placing unbridled demands on its productive powers. Earthly paradise was an arm’s reach away but whether it is to be revived or whether we should bid it an eternal farewell is up to us.
More than all the fascinating natural wonders, the most impressionable were the inhabitants found to populate this sphere of earthly paradise. Bare, their strong, sculpted bodies glistened under the sun in earthy shades of oak, sienna, mahogany, while decorative stones adorned their lips, noses, ears and fingers. Running wild, running free, they seemed to live in a state preceding original sin, in a state of innocence, in a state of childlikeness where the many manifestations of nature were looked upon with awe and captivated wonder. Since then, such images of paradise no longer resonate with the age of modernity and science in which every curiosity hides a scientific explanation while nature and its resources, far from being sacred, are rather the material and tools for our liberal use. Prodigious measures are taken to procure the satisfaction of extravagant tastes and desires and human beings, alienated and isolated from the natural state of life, easily forgot that our planet Earth supports known and mysterious life forms far beyond just ours.
Witnessing the epic journey of the mysterious blue whale, the frenetic clamoring of newborn sea turtles inching towards the sea or the sudden blossoming of wildflowers in springtime, the spirit is sensitized and awakens to the grand symphony of life, in which we are but one movement. Jose Maria Arguedas, the great Peruvian writer, encountered existential harmony, peace and life in a metaphysical dialectic with nature while other writers and poets have created art in the act of praising nature. Human communion with nature is as ancient as time in which a silent language penetrated the soul. A profound understanding, impelled by intuition, of cosmic rhythms and relations leads us to startling recognitions and realizations of our conscienceless actions and ultimately, our apathy and ignorance as a society.
Earthly paradise, as once envisioned, was a virgin land, untouched and unspoiled by humans, where other forms of life flourished, where fertility and abundance reigned. Once discovered, the human hand ravished the land, taking possession indiscriminately of Mother Nature’s goods, violating nature’s ways and placing unbridled demands on its productive powers. Earthly paradise was an arm’s reach away but whether it is to be revived or whether we should bid it an eternal farewell is up to us.
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