Solamente como viajera, me puedo sentir pertenencia; solamente como viajera me puedo encontrar mi lugar en este mundo que es mi hogar.
Hay viajes que tomamos sabiendo el destino, y hay aquellos que nos espera como una tabla blanca, sin un rastro familiar, que nos invita a explorar el mundo exterior y nuestro mundo interior, a descubrir más de nosotros mismos y todo lo que nos rodea. Desubicada de nuestro entorno habituado nos hace conocer un poco mas de nosotros; desprendiendo las costumbres, los hábitos y discriminaciones que solíamos a llevar es como reencontrar con el mundo desde los mismos ojos pero cambiados de una manera inefable. El nuevo entorno a veces nos ruega a cambiar los modales que son tan familiares que forman parte de que pensamos que somos; a veces es como comenzar de punto cero. Para algunos, ellos están tan arraigados en sus costumbres y hábitos para comenzar de nuevo y nunca se pueden acculturarse ni asimilarse mientras que para otros, es parecido a una habilidad innata que se puede mimar con tanta agilidad que nadie podría darse cuenta.
Un viaje planificada para ser cinco semanas, un reencuentro de tres amigos improbables y una presumible vacación en anticipación de tiempos desafiazos para una novata en el mundo financiero de Nueva York se convirtió a una vida nueva en un mundo de horizontes sin limites; una vida nueva de nuevas alegrías y nuevas angustias, un mundo soñado por mucho tiempo y simultáneamente, tan lejano y fuera de alcanza hasta que tuve el coraje de saltar de un precipicio sabiendo el riesgo de caer en el abismo. No me caí, pero al no caer llegue al otro lado del abismo, un acantilado que me esperaba pacientemente como una madre que ni por un momento duda que un día sus hijos regresarían a su lado, al hogar, al destino.
Ese mundo nuevo esta lleno de misterios y de acertamientos, de felicidad inmedible y tristeza profunda. Esa vida nueva me envuelve en su encanto, su calidez, su novedad, y sin darme cuenta, ella transformó la trayectoria de mi vida. Que fácil era contemplar y que difícil era actuar pero una vez tomado la acción necesaria para realizar algunos deseos y sueños la próxima vez será menos intimidante, menos incierta y más acertada y mejor entendida. Sabía que al no saltar a un nuevo acantilado, la posibilidad de ser seducida por el brillo y encanto de una vida construida alrededor de materialismo, hubiera sida verdaderamente irremediable.
sábado, 27 de diciembre de 2008
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