viernes, 19 de octubre de 2012

The Kindness of Strangers

This is a poem I wrote a while back:


The Kindness of Strangers

Of all we are taught as children, one of the first edicts of venturing out into the unknown world is to “not talk to strangers”,
We learn to regard them with deep suspicion, to observe with an unmoving eye,
As if by doing so, we are making strides in our own self-preservation.

Then as we grow, we find ourselves spending more time with so-called strangers,
Rather than with those who through blood are linked to us.
And with the passage of time, strangers are no longer strangers,
They become friends, lovers, teachers, and family.

As our hair grays and our bodies weaken,
We realize that those who were once upon a time strangers
Have become an integral part of our own lives.
And through our time together, through shared laughter and tears,
There are only friends, lovers, teachers and family.

domingo, 14 de octubre de 2012

De regreso - con vigor

Ha sido un largo descanso lo que he tomado. Un descanso no muy merecido porque el tiempo es corto pero uno que fue causado por fuerzas incontrolables, mas específicamente la gran muralla del gobierno china que bloquea todo lo que le parece peligroso para la estabilidad frágil de la sociedad china moderna.

Más que tres años ha pasado desde mi ultima entrada y mucho ha cambiado. Por la primera vez ha ganado un chino de nacionalidad china el Nobel de la Literatura El otro que ha ganado es un escritor chino de nacionalidad frances. Ademas, era uno critico del gobierno comunista mientras que Mo Yan, no solo es uno cercano al partido, no es un disidente como otros chinos que han ganado reconocimiento mundial, como tantos artistas, escritores y políticos.

En el renacimiento de este blog, pretendo ser mas inclusivo, es decir que trataré a no solamente documentar las experiencias vividas, pero también compartiré algunas "experiencias imaginadas", algunas obras de ficción. Quiero utilizar "el papel y el bolígrafo" como el medio desde donde la imaginación puede volar. Dejemos que a nuestros sueños les crecen alas para que pueden tomar vuelo.

 Déjenos compartir en este mundo hecho de los sueños y la realidad.

martes, 28 de julio de 2009

Arequipa: paraíso de mas que gastronomía

Antes de saber nada de Arequipa yo había escuchado hablar de la gastronomía arequipeña que tiene igual o aun mas prestigio que la orgullosa ciudad blanca y esos elogios probaron ser muy bien fundados como yo descubrí. En aquella ciudad no debe existir ninguno que no sepa el placer de disfrutar la exquisita comida arequipeña en origen o adaptación. En cada esquina hay tantas delicadezas que ocasionan cualquier buen gourmet salivar; salteñas arequipeñas rellenas profusamente de un guiso picante y sabroso de papas, carne de res y zanahorias adentro de una masa dorada, suave y crujiente. Descubrimos restaurantes de menú donde un niño con el dinero que le dan los padres para un día de escuela podría comer dos o tres comidas enteras, como un chupe de camarones con cantidades generosas de camarones frescos y para seguir, una carne de res a la parilla servido con el fiel acompañamiento de papas y arroz.

El volcán Misti se sienta sobre la ciudad, imponente y poderoso, vigilándola y dándola una vista deslumbradora y inigualable. Una presencia inminente y un recuerdo inevitable de la fuerza inmensa de la naturaleza, de su habilidad destructiva y demoledora y al mismo tiempo de su generosidad. La ciudad de Arequipa es un ejemplar de esta dualidad de la grandeza de la naturaleza. En su ingenuidad, los Arequipeños han descubierto la lava solidificada, el blanco desecho de los volcanes, poroso pero con dureza y el color de mármol, perfecta para una arquitectura elegante y esplendida. Ellos han fundido esta piedra blanca por el nombre de sillar con las construcciones arquitectónicas centrales y fundacionales a la ciudad y han logrado a crear un estilo distintivamente Arequipeño, haciéndola relucir con la luz diurna.

Otra aparición tan memorable y única en la ciudad blanca fue primero algo curioso, que casi pasa desapercibido menos para los ojos exploradores que alcanzan los techos de las residencias. La escultura se queda enjaulada adentro de vidrio como fuera una pieza de exhibición de un museo de ciencia y tecnología. Todos los días del año el sol ilumina la ciudad y la baña en una luz acogedora y brillante desde 6 de la mañana hasta 6 de la tarde dando los residentes un clima agradable perennal además convirtiéndolos a pioneros de la ecología por ser una ciudad dotada de buena luz, buen clima y agua caliente todo el día sin usar ni una chispa de electricidad. Seria una hazaña que todas las ciudades y pueblos de altura del sol y del clima frío utilicen tan simple y eficiente mecanismo de aprovechar la gran cantidad de la energía solar al alcance de tantos.

Con el sol como compañero recorrimos la parte superior de la ciudad, empezado con el puente que separa el centro antiguo de las zonas suburbanas. El río Chili, vital y burbujeando fluye a través de la ciudad distribuyendo su vitalidad y elixir por las calles, los árboles, los jardines llenos de flores y mas lejos aun hasta cruzar las fronteras de la ciudad alcanzando las regiones mas lejanas. Pasando por las calles estrechas de Yanahuara, es imposible salir de la presencia imponente del Misti que nos sigue y mira desde cada calle; es una figura inescapable y difícil de ignorar. Cada vez que pasamos un pasaje estamos obligados de detener y admirar la grandeza de su majestad, su cumbre reluciente, vestido de nieve tan blanco que nos ciega y dejamos salir un suspiro de sobrecogimiento.
Una subida vertiginosa le espera a cualquier que pretenda llegar al mirador Carmen Alto a pie; así no fue nombrado por gusto. Jadeando por aire llegamos a un lugar donde la ciudad antigua parece miniatura y todo lo que abre adelante es un aire puro, una vista verde sin fin con el fondo surrealista de volcanes y un camino que parece a ir mucho mas lejos del alcance de los ojos y los pies. Vacas, caballos y sus desechos en la vereda nos avisa que ya hemos salido del territorio conocido entrando el campo donde los plantaciones de maíz, trigo y espinaca nos rodean y chacras verdosas dejan pastear en paz indulgente la ganadería. Poco a poco el aire se adelgaza y una vista panorámica se presenta de la ciudad que dejamos atrás. Llegamos a un puente pero el destino de la caminata no se revela por ningún lado. A cien metros del camino principal encontramos un hotel solitario y curiosamente moderno para el ambiente alrededor; nos desviamos del camino con curiosidad y la ultima gota de esperanza. En este lugar tan ordinario e discreto esta ubicado el mirador maravilloso de Carmen Alto, escondido atrás de una casa bizarra y decadente y al costado de un hotel de tres estrellas. Desde aquí, nos transporta a un paraíso fécunde y verdoso, donde ríos brillan como diamantes con el reflejo del sol y donde la tierra inhóspita y parcha avecina y contraste con su contrario, una tierra llena de agua, de vegetación y de vida. A esta altura la potencia e indispensabilidad del sol es impresionante: donde el sol no toca esta encerrado en un velo de oscuridad silenciosa y profunda. La sombra creciendo es la señal que debemos empezar el camino de regreso antes de que todo se envuelva en la inminente desaparición de la luz.

Para encontrarse con el espíritu cotidiano y perpetuamente zumbando de la ciudad, no hay mejor lugar que el mercado donde gallinas, papayas gigantes, chirimoyas y otras joyas de la naturaleza cambian manos diariamente dando y extendiendo vida por todos lados. Eiffel, el arquitecto francés, dejó su huella no solamente en la torre nombrada de Paris, pero también en todas partes de America Latina. Desde el teatro de opera en la ciudad Amazónica de Manaus hasta el mercado central de Arequipa, estructuras de fierro existen como testigos a tiempos de la opulencia y extravagancia pasada. La estructura fantasmagórica es como un ave enorme que expande sus alas para despegar hacia el cielo azul, en libre vuelo ha cogido todos los bienes dotados por la naturaleza: yerbas aromáticas, pociones multicolores que hacen magia para ciertos males, frutas exuberantes que llevan el calor y humedad de la selva, papas moradas, amarillas, redondas, planas, de todos clases, y los ha dejado adentro de un esqueleto de fierro, de un rojo claro, despintado por el tiempo y el uso donde alojan las fuentes deliciosas de vida todos los días.

Será una tarea difícil determinar cual es mas memorable, la comida arequipeña o la construccion de la ciudad en si, esa dependería de cada uno pero lo que si sé es que ambos son inolvidables.

miércoles, 6 de mayo de 2009

Earth Day, Earthly Paradise

The Italian explorer and sailor whose name has forever claimed its chapter in history, Amerigo Vespucci, wrote in one of his letters, “If there is such a thing as heaven on earth, then that should not be far from this” (the New World of the Americas). Why should he have thought otherwise? Paradise, as we have envisioned it through art, literature, music, or any other form is that place, physical or figurative, where all are desires and dreams can be fulfilled; it’s that other realm where the mind goes when thoughts borne wings and take flight, that space where we encounter what has always seemed to be missing and that place, where riches are abundant and life flourishes. A mythical and mystifying land awaited the Europeans as they set foot upon what they deemed to be the work of divine providence. Rivers swelled with life-giving currents, trees grew densely covering the land in a thick green layer and the myriad sounds of life reverberated throughout the space. Fecundity reigned, life begot life, rivers flowed and fused with earth creating more rivers, seeds were dispersed by the wind giving birth to fruit-bearing trees and the spirit ran free. The moon’s magnetism guided the oceans and the productive child-bearing organs of woman as the sun pulled the earth in a seductive courtship dance towards itself. Every passing second, the earth closes in on its predator (or prey if you like), spiraling rhythmically with the cosmos, inclining towards its fiery core.

More than all the fascinating natural wonders, the most impressionable were the inhabitants found to populate this sphere of earthly paradise. Bare, their strong, sculpted bodies glistened under the sun in earthy shades of oak, sienna, mahogany, while decorative stones adorned their lips, noses, ears and fingers. Running wild, running free, they seemed to live in a state preceding original sin, in a state of innocence, in a state of childlikeness where the many manifestations of nature were looked upon with awe and captivated wonder. Since then, such images of paradise no longer resonate with the age of modernity and science in which every curiosity hides a scientific explanation while nature and its resources, far from being sacred, are rather the material and tools for our liberal use. Prodigious measures are taken to procure the satisfaction of extravagant tastes and desires and human beings, alienated and isolated from the natural state of life, easily forgot that our planet Earth supports known and mysterious life forms far beyond just ours.

Witnessing the epic journey of the mysterious blue whale, the frenetic clamoring of newborn sea turtles inching towards the sea or the sudden blossoming of wildflowers in springtime, the spirit is sensitized and awakens to the grand symphony of life, in which we are but one movement. Jose Maria Arguedas, the great Peruvian writer, encountered existential harmony, peace and life in a metaphysical dialectic with nature while other writers and poets have created art in the act of praising nature. Human communion with nature is as ancient as time in which a silent language penetrated the soul. A profound understanding, impelled by intuition, of cosmic rhythms and relations leads us to startling recognitions and realizations of our conscienceless actions and ultimately, our apathy and ignorance as a society.

Earthly paradise, as once envisioned, was a virgin land, untouched and unspoiled by humans, where other forms of life flourished, where fertility and abundance reigned. Once discovered, the human hand ravished the land, taking possession indiscriminately of Mother Nature’s goods, violating nature’s ways and placing unbridled demands on its productive powers. Earthly paradise was an arm’s reach away but whether it is to be revived or whether we should bid it an eternal farewell is up to us.

sábado, 11 de abril de 2009

Verano en Lima

Verano en Lima es compuesto de un sol radiante, los rojos y morados vivos del cielo poco antes del ocaso visto en la dirección del oeste, desde Callao hasta Barranco. Las nubes como plumas incansablemente intentan a alcanzar y lamer el punto de unión entre el mar pálido y el cielo bermejo. Cada mañana en la playa se vean los surfistas que regresan a su campo de juego fielmente y esperan con paciencia a la ola perfecta mientras que el sol súbitamente deja de iluminar el mar. La luz a esa hora es señal para los vendedores ambulantes de chirimoyas redondas y pulidas y plátanos dorados y plenos que ya es la hora de empezar el camino largo para regresar a la casa ubicada en las fronteras de la ciudad.

Las minifaldas y shorts de blanco, celeste, y otros colores pasteles destacan entre los pantalones negros de traje y los vestidos azules para la oficina. Un mar de ante piernas desnudas delgadas, estatuadas, peludas, lampiñas, varicosas, arcadas, huesosas se convierte las calles. Los pies que las acompañan están adornados con sandalias provocativas mostrando mesuradamente la piel abajo; otros esconden adentro de las sandalias pesadas y torpes, debajo de sus cueros anchos y gruesos; algunos tienen unos pelos rojos o rubios que relucen con los rayos del sol; otros llevan uñas delicadamente pintadas de rosado transluciente o de flores minúsculas. Cuerpos lisos, firmes y perfectamente bronceados, desde el cabello teñido con luz del mar hasta las piernas atléticas y formadas por las actividades playera se encuentra ostentando y dedicados a ir a la playa religiosamente…

En mi ciudad natal de China, Changsha, en la provincia de Hunan, el mar era un destino lejano de que solamente podíamos soñar pero el sueño duraba poco y rápidamente se fue al olvido siendo reemplazado por otro. Bordeando la ciudad esta el legendario río Xiang, cuyo nombre significa “río fragante”. Chacras de bambú crecido a tamaños monstruosos por el paso del los años y naranjos abundaban en la ribera donde jugábamos en la arena. La fragancia de los frutos y flores perfumaba el aire acompañaba por el rugo del río caudaloso de cuyos orillas nos eran invisibles y inexistentes. Para mis ojos de cinco años, el río era algo para temer y admirar; tener la osadía de sumergirse al río era el gran desafío de todo el verano y uno que nunca podía clamar a mi crédito hasta el día desafortunado en que fui obligada a ser sumergida por mi prima mayor que por una cuestión de 4 años dominaba mis temores y acciones

…el verano de Lima se permanece y se queda grabado con la lucidez completa, la de una pintura, de un acontecimiento mágico y primordial de la naturaleza; todos que lo conocen anhelan su regreso apenas que les despide. La dulce melodía de los pájaros reemplazan los despertadores ruidosos mientras que el sol deslumbra las paredes y la cara, entrando por la ventana. El calor y brillo del verano tienen el poder misterioso de retrasar el tiempo percibido convirtiendo más largos a los días somnolientos y a los besos calorosas que dejan su sabor mezclando con el sudor de la piel húmeda y resbalosa. Las brisas del mar dan un breve alivio durante las horas más infernales del día, rescatando un suspiro de agradecimiento por la presencia del mar cerca.

El verano se va y lleva con ello los viajes breves a la playa, los días lánguidos en la casa escapando el sol durante sus horas infernales, los cuerpos reluciéndose en ropa reveladora asesorada por una piel tostada ligeramente, las piscinas y otras apariencias de agua disparatas. Agua: encasillado en un vaso listo para tomar; cayendo del cielo en gotas gigantes y penetrantes que asaltan y empapan desde la ropa hasta los huesos; en globos de latex cuidadosamente preparados para el fin de ser reventados al contacto con su victima; la lluvia, que siempre ha sido un fenómeno de la naturaleza que al mismo tiempo es una bendición y una maldición, un “personaje inolvidable” en la descripción lírica de Pablo Neruda. Desiertos, como donde se ubica Lima, no hubieran podido ser inhabitados si no fuera por la ingenuidad de los pioneros que aprendieron a sobrevivir en una tierra que una vez érase inhospitable y deshabitado.

La cosa misteriosa de ese verano en particular es que había lluvias en el vasto desierto donde y como nunca habían. Un desierto plenamente seco, particularmente en los veranos, ha visto lluvias torrenciales cuando comparado con las lluvias habituales, garúas, que ocurren en el invierno, cayendo a la vereda como un suave golpecito se vuelven a ser lagrimas gigantescas y impregnables un recuerdo del poder impredecible y destructible de esas aguas divinas.

Lima Summer

The brilliant sun and the vivid reds, purples of the sky just before sunset seen in the west, in the direction from Callao to Barranco. The feathery clouds tirelessly try to reach to lick the place where the stormy sea and the vermilion sky meet. The surfers return to their playing field faithfully every morning and wait patiently for the perfect wave as the sun suddenly begins to disappear from the ocean. The light at this time is a sign for the street vendors, who bring round and shiny cherimoyas and golden and full bananas from their fields to the city that is the hour to disembark on the long journey home. The white, blue and other pastel-colored shorts and miniskirts stand out among black trouser pants and serious dark indigo dresses made for the office. The street becomes a sea of nude legs, some long and thin, statuesque, hairy, bare, splotchy, boney and plump. The feet that follow are adorned by provocative sandals that allow the skin to peek from below, some hidden inside heavy and clunky sandals of thick leather; some show off red and blond hairs that shine in the sunlight; others show off delicately-painted nails of pink, pearl or tiny roses. Those that have religiously dedicated themselves to beach-going show off their smooth and firm bodies, perfectly tanned from the sun-kissed hair to the athletic and well-sculpted legs.

Lima’s summer is immortalized and emblazoned in the mind like a dream for all those that know it and yearn for its return as soon as its farewell. The sweet melody of birdsong replaces the noisy alarms while the sun’s rays filter through the window illuminating the whole bedroom in a soft, delicate light. The heat and light of summer have the mysterious power to slow down perceived time making drowsy days longer and warm kisses whose taste lingers and mixes with sweat of the wet and slippery skin. A light sea breeze gives brief relief from the most infernal hours of the day allowing for a sigh of gratitude that the sea’s presence is so near. A cool southern breeze rustles the trees bringing in with it the first signs of winter settling into Lima; until next year my faithful sunshine friend.

jueves, 19 de febrero de 2009

El Mar Vivo

Era una de esas mañanas tétricas con el cielo saturado de nubes grises y pesadas, aparentemente a punto de explotar. El viento calido y reminiscente de una selva tropical en la cumbre de su calor combinada con la humedad llevaba recuerdos del mar: menudos pedazos de sal y arena invisible al ojo pero sentido por la piel, al que le pegaba obstinadamente y sutilmente. La playa estaba llena de gente pero el mar solitario solamente llevaba unas gaviotas pescando por su desayuno, zambullendo ágilmente cuando vieron los cuerpos lustres plateados subiendo a la superficie. Nadie tenía la osadía a aventurar a entrar el mar ondulante con las olas que reventaron violentamente causando el agua a saltar cinco metros con los extremos de las olas blanqueadas por la velocidad y el impacto, afilados como las espadas de los guerreros samurai.

Al mediodía el sol empezó a revelarse tímidamente desde atrás de las nubes y la multitud de gente, primero un chico soleado que pareció a frecuentar esa playa, seguido por su amigo, luego un grupo de niños vigilados por sus padres seguidos por un par de parejas jóvenes, entraron el tentada agua lentamente hasta que la playa estaba casi vacía excepto los que tenían la importante y menos glamorosa responsabilidad de cuidar las pertenencias de sus familiares, amigos e hijos. Sintiéndose curiosa y valiente, ella entró al mar que siempre le atraía con su profundidad azul, a veces turquesa, y su extensivo cuerpo de agua, donde ella imaginaba perderse. El ritmo del movimiento de las olas sincronizó con su propia respiración y ella se derritió dentro del mar, convirtiéndose parte de esa gran masa nebulosa e infinita. Alejándose de la orilla, ella se entregó aun más profundamente al mar. Con las espaldas al océano, ella yació encima del agua que soportaba su cuerpo como si fuera una pluma, rozando las dos superficies elementales simultáneamente, el aire y el agua, entre el cielo y el mar que refleja uno al otro.

Wooossshhhh…woooshhhh...silenciosamente y subidamente un encuentro desafortunado y casi trágico de las olas la sumergió. Ella despareció de la superficie del océano mientras que las olas continuaron su camino hasta la orilla. El mundo abajo era turbio y silencioso excepto por el sonido del látigo de su corazón que aceleró cada vez más. Succionada adentro del tornado que la envolvía y sacudía ferozmente, ella retorció su cuerpo involuntariamente sin control, guiada por la coreografía del poder inmenso e inmedible de ese cuerpo del agua. Sin tiempo para pensar, ella luchó con golpes contra su enemigo mudo e invidente para poder salir encima de ello por un milisegundo para tomar una respira de aire antes de perder su posición ventajosa y hundir de nuevo al abismo. De nuevo la fuerza de su entorno la centrifugó sin merced hasta trasladar dentro de su cabeza, causándola a girar y dar vueltas que ya hace tiempo había perdido su sentido de dirección.

Llegó un momento raro e infinitésimo de calma y ella con toda su fuerza instintivamente empujando su cuerpo hacia el aire, hacia el cielo, hacia la libertad, hacia la vida, saltó y movió su cuerpo en todo los modos que sabia, batiendo sus brazos desesperadamente y gritando, “Auxilio, auxilio, socorro, ayúdame!” cuando el agua paró de entrar su boca. Le pareció que estuviese en el medio del océano pacifico sin orilla en vista hasta que por fin, ubicó con dificultad la playa con las personas disminuidas hasta que eran miniaturas y sumando todas sus fuerzas empeñó nadando hacia la orilla. Era inútil. Inmediatamente las olas trituraron sobre ella; ella cerró sus ojos y con el último de su aliento, hundió adentro de la maquina que amenazó con quitarla de su vida. Enervada por la lucha contra esa fuerza acerosa y encarnizada, ella resolvió a mantenerse con el aire que quedó en los pulmones. Ella ya no tenía energía ni para luchar ni para tomar una pizca de aire; solamente tenía para conservar su estado entre el rendimiento y la resistencia.

Con los pulmones llenándose de agua tragado, ella subió al superficie por el ímpetus de las olas que la empujaron una vez mas, por un momento fugaz al aire pero esa vez, ella escuchó voces y vio figuras saliendo por momentos de la profundidad azul, aquella que la atrapó. Zambullendo sin querer ella perdió la vista pero en lugar de aquella, sintió dos parejas de manos agarrando sus brazos flácidos que perdieron su poder de apoyarse. Escuchó de nuevo las voces, pero esa vez con palabras descifrables, “Alístate, vamos a salir de aquí, vamos a zambullir, no respires”. Por la primera vez en que pareció horas, ella podía respirar hasta que sus pulmones ya no podían aguantar más. El cuerpo rogaba por el dulce aire. La playa acercó y ella, fatigada y jadeando por la carencia del oxigeno, mareó en el amparo de la vida escapando el abrazo apretado de la muerte.

Una vez en a la playa, los salvavidas la dejaron después de arrancarla de los brazos del la muerte mientras que ella se quedó estupefacta y entumecida. La playa y el cielo parecieron a entrelazarse y confundirse, dando vueltas y agarrando ritmo cada vez más rápido, cada vez más caótico e incomprensible. “Tu has salido en bien estado para tu estatura, tu has aguantado bien,” los salvavidas le acertaron. “Ten cuidad con el mar, pregunta a nosotros antes de entrar para saber la nivel de peligro. Justo tu estabas en una zona muy peligrosa donde dos corrientes apuestos coincidieron convirtieron las aguas a jalar cualquier objeto adentro” y con eso los dos salvavidas valientes y heroicos desaparecieron sin huella.

Cada vez que regreso a las playas de Lima y al sur, un temor instintivo y inmediato me impide entrar al mar con el mismo afán e impaciencia que solía tener; aunque el mar sigue siendo el mismo que me solía a llamar, yo he perdido tras el incidente la confianza que le tenía una vez. Aunque el mar me permitió una gota de merced, si no fuera por las circunstancias afortunadas, la historia hubiera podido terminar en un tono más trágico o tal vez nunca habría la historia contada.

Poco después de mi rozo con el poder y la indiferencia del mar, era difícil recordarme los detalles de aquella experiencia. Solamente quedó en mi memoria irremediablemente la sensación del pánico, de la desesperación y de la voluntad obstinada de vivir y seguir hasta con el último aliento. Ahora cuando recuerdo aquel día, estoy condenada a revivirlo en mi mente con las memorias lucidas e impresionantes, con la sensación de perderme en un abismo sin salida, de una atrapada que le queda nada mas que hacer excepto luchar y seguir luchando por aire, por vivir. Las imágenes y sensaciones son tan intensas como estuviera ayer en vez de hace un año cuando todo eso ocurrió. Con dificultad, salgo de ese recuerdo y el mundo alrededor me parece lejano e intocable. El tejido de la vida, fuerte y delicado al mismo tiempo, se acerca pero tenuemente, con la posibilidad de interrumpirse y romper en cualquier momento desafortunado. Sacudiéndome del regusto, cruzo al espacio entre la memoria y el tiempo para regresar a la vida vivida en ese momento.

El mar y la playa para mi siguen siendo dos de las maravillas de la naturaleza y de nuestra planeta tierra; siguen siendo el destino de refugio, de reflexión, de inspiración, pero ahora también significa para mi mas que un misterio eterno, un mundo de peligros inadvertidos, de tormentas inesperadas, de vientos sin dirección y a veces, el destino final del descanso.